Inicio » Embalse de la Cuerda del Pozo
Construido en el año 1941, el embalse de la Cuerda del Pozo se encuentra situado en el término municipal de Vinuesa y es el único que regula el río Duero en su cabecera. Rodeado de pinares y a los pies de los Picos de Urbión no sólo cumple su cometido de controlar el agua, sino que también se convierte en el epicentro de lugar de recreo y descanso de visontinos y sorianos.
Una presa de 425 metros y una altura máxima de 41 metros cambió el paisaje de la zona y la vida de toda una comarca. El embalse es un espacio natural que combina un marco de rica vegetación con una fauna muy diversa; todo bañado por las aguas del río Duero. Más de 2.289 hectáreas y 65 kilómetros de costa hacen que podamos encontrar rincones únicos y mágicos donde darse un baño o pasear.
Leyenda El Puente del Bardo
Han sido por estos recovecos donde antiguas leyendas se susurran y suceden en la tierras de Vinuesa. Mitad historia mitad suceso real, la leyenda del puente Bardo habla sobre la época en la que Vinuesa era asidua a recibir carreteros y cómo dos de ellos acaban peleados por el honor de una joven pastora, hasta que uno de los muchachos le arrebata la vida al otro. Enterrado cerca del puente Bardo, se dice que su recuerdo y su alma triste aún pasea por la fuente de Vinuesa esperando volver a ver a la joven pastora.

Al embalse también se le conoce como La Muedra, en reconocimiento al único pueblo que fue anegado por las aguas. De esta pequeña pedanía de Vinuesa aún quedan bajo sus aguas los muros de las casas que fueron abandonadas con la creación del pantano. Paredes y tapias que en épocas de sequía aún se pueden ver e incluso es posible caminar sobre el agrietado suelo de La Muedra. El campanario, fiel vigía del embalse, siempre se mantiene presente incluso cuando más alto está el nivel del agua. Muchos modraños tuvieron que hacer las Américas y más tarde los emigrados a Argentina donaron un nuevo mausoleo en el cementerio, única edificación que no se vió inundada por las aguas del embalse y el silencio de un pueblo desterrado.
Las voces que sí se escuchan son las de los numerosos visitantes que recibe el embalse, principalmente en la época estival. A esta zona del embalse, popularmente se le conoce como la Playa Pita, ya que es mero consuelo para todos los vecinos de esta tierra tan alejada de la costa. Pero a pesar de ser de agua dulce, las actividades que se realizan en el embalse de la Cuerda del Pozo poco le tienen que envidiar a las costas marítimas. Es un lugar idóneo donde poder darse un baño, realizar deportes acuáticos o dar un paseo en plena naturaleza.
El embalse de la Cuerda del Pozo cuenta con una serie de servicios que hacen de este lugar un espacio adaptado para la diversión y la desconexión. Dispone de bar-restaurante, botiquín y camping. Además, tiene un club náutico, donde se pueden realizar numerosas actividades: piragüismo, descensos en canoa por el río Duero o paddle surf.

También pueden encontrar su lugar de ejercicio los pescadores. La lucioperca y la carpa son los peces que con más facilidad pican los anzuelos de quienes deciden venir y disfrutar en el embalse de la Cuerda del Pozo.
Este mar de agua dulce acoge a todos las personas que quieran disfrutar de una manera relajada o aventurera. Lleva el embalse de la Cuerda del Pozo agua que susurra viejas leyendas de amor, lloros de quienes un día abandonaron su hogar y risas de los que vienen a su playa a disfrutar.
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